El cuco, desde que nace, propende a la soledad, rehúye la compañía, aspira a ser único. Intuye tal vez que, de tener que compartir la
comida acarreada por su tutora, su ración sería insuficiente.
El egoísmo de este pájaro es muy cerrado. A veces, cuando los cucos en disposición de puesta son varios y los hogares donde hospedar a sus hijos limitados, hay dos que ponen su huevo en el mismo
nido y en el mismo día. La eclosión de los pájaros es, pues, simultánea. Entonces se desencadena un duelo a muerte
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