Y sigo:

Graham Davies, en su libro “Aprende a hablar sin miedo” distingue entre varias herramientas para llevar el humor a nuestras intervenciones:

El chiste corto: La mayoría de expertos lo prefieren ante el chiste largo. En el tiempo de varios chistes cortos contamos sólo uno largo. La proporción entre tiempo usado y risa nos es favorable. Además, si falla, su repercusión es menor. También hay que tener cuidado, un uso excesivo nos haría parecer comediantes.

Referencias a la actualidad: Davies distingue entre las generales y las locales. Las primeras son gags con fecha de caducidad, ajustada a los grandes titulares de los medios durante un periodo de tiempo concreto. En cuanto a las referencias locales se trata de una herramienta muy apreciada por el público. Denota una implicación del emisor con sus receptores. Eso sí, hay que cuidar cómo las hacemos, nuestro auditorio es protagonista.

Insultos: Es la herramienta más peligrosa. Su uso puede granjearnos la incomodidad de nuestros receptores. Para Davies el secreto pasa por que los que se emplean hagan cosquillas como una pluma y no que se claven como una lanza.

Citas: Prohibido. Davies afirma que las grandes citas que encuentre ya las habrán usado anteriormente. ... (ver texto completo)
A vueltas con la comunicación: la utilización del humor al hablar en público

Para mejorar hay necesidades evidentes: intentar ser claro o confiar en nosotros mismos. Pero ¿y si utilizamos el humor? ¿qué pasa si intentamos provocar una sonrisa? Hacer reír entretiene y persuade. Muchos de los grandes oradores lo son por tener esa habilidad. Pero es complejo. De lo contrario en Estados Unidos, por ejemplo, no existirían profesionales que se dedican a darle un toque de humor a discursos de convenciones, ... (ver texto completo)
A los buenos días a tod@s, no me vayáis a decir que entro sin llamar
Huele a impunidad y a basura de la llamada "marca España"
Que no, majos, qué no. En lo del Prestige, la culpa... del barco, ya lo dijo una conocida visionaria hace unos once años.
La culpa fue del Cha-cha-chá
sí fue del Cha-cha-chá
que me volvió un caradura
por la más pura casualidad
Zamora es un pequeña gran ciudad.
Zamora había por nombre,
Zamora, la bien cercada;
de un lado la cerca el Duero,
del otro, Peña Tejada,
del otro veintiséis cubos,
del otro la barbacana.
Si majos, parece que ya llega el frío.
El veranillo de San Martín dura tres días y fin.
Pues a mi el nombre de Ocalam me gusta, ya véis
Zamora es un pequeña gran ciudad.
Y es que estamos a mediaos de noviembre, que hay que ir matando al marranico.
Si majos, parece que ya llega el frío.
¡Tres que sí y uno que no!
De momento voy a realizarme porque si no me voy a terminar emocionando y todo.
O no
Y ¿pa' qué quiero que me regalen esas marranadas que las sirven a los clientes por no tirarlas? Usté deme de eso colorao de ahí que humea que da gloria, me lo cobra a un precio razonable y me lo sirve pronto, que tenemos que irnos al siguiente bar.