¡Salud! Y no dejemos de mirar, aunque sea a través de la niebla.
Me cuesta como nunca
nombrar los árboles y las ventanas
y también el futuro y el dolor
el campanario está invisible y mudo
pero si se expresara
sus tañidos
serían de un fantasma melancólico
En la semana previa a la Navidad, ya estamos todos: la niebla, el frío, la crisis, las cenas y como no... los cantos de sirena navideños de mandantes y mandantas.