pues al final se ha echado a llover en Madrid y con un aire que no paran ni las farolas, así que quietica en casa. Si es que siempre se pone mal tiempo cuando yo puedo salir a tomar el aire, hay que jo...
Igualmente, Ana, que tengas unos dias muy felices y un año 2012 con buena salud y trabajo.

Un abrazo
Begoña, reina, que con esto de las comidas navideñas y rollos patateros casi se me escapa el día sin haberte felicitado.
Que cumplassssss muchoosssss mássss y que sigas tan estupenda.
A pasar un buen día, aunque llueva
Bss
Buenas tardes, he perdonado la cabezada por FELICITAR A BEGOÑA Y MARCO, que cumplais muchos años juntos y que sigais asi de majazones los dos, un besazo enorme para cada uno, en navidades espero me inviteis,
chachos, otro banquete, yo tambien me apunto, ya voy, buenas tardes,
Buen provecho!
El jefe invitó a sus trabajadores a una comida de Navidad. Cuando llegaron los postres se levantó para pronunciar un discurso. Durante el mismo contó un chiste que, al ser oído, provocó grandes carcajadas en todos los trabajadores, menos en uno. El jefe le preguntó, sorprendido por su inhabitual seriedad: – ¿Es que a usted no le ha hecho gracia?- A mí me ha hecho la misma gracia que a todos los demás, contestó el perspicaz empleado, pero es que yo me jubilo mañana.
Quería decir que usted lo coma bien!. Es que en mi trabajo siempre hacemos cena.
Como la de hoy no porque anda un airón que mete miedo pero, en mañanas de invierno como estas de Extremadura, casi equivalentes a las de otoño en Zamora, vas a los pueblos a eso de las diez o así y anda un olor entre lumbre de leña y pan recién hecho que alimenta. Seguramente estará la furgoneta del reparto a bocinazos por las calles así que ¡qué extraño es!
En el cumbre de alguna casa te encuentras con el de la pesca y ya es otro olor, también característico, pero mucho menos agradable. A mi recuerda ... (ver texto completo)
Buenas!. Que hambrica chacho me ha entrado de repente depués de leer tu relato. Gracías por alegrarnos este día tan feo, gris y airoso que tenemos hoy por esta tierra nuestra, donde no te quepa duda se habrán preocupado de atizar bien la estufa o el brasero luego de mañana. Salud y que usted lo cene bien!.
Que me voy a comer con la empresa pero con el dinero mío. Buen fin de semana a todos.
Como la de hoy no porque anda un airón que mete miedo pero, en mañanas de invierno como estas de Extremadura, casi equivalentes a las de otoño en Zamora, vas a los pueblos a eso de las diez o así y anda un olor entre lumbre de leña y pan recién hecho que alimenta. Seguramente estará la furgoneta del reparto a bocinazos por las calles así que ¡qué extraño es!
En el cumbre de alguna casa te encuentras con el de la pesca y ya es otro olor, también característico, pero mucho menos agradable. A mi recuerda ... (ver texto completo)
Cuando se mete más el invierno, en pueblos como el nuestro, ya no hueles a nada. Por más que intentes aspirar, lo único que sacas es un barcao de moquillo que se te viene, pero olor, ninguno. Y, una vez que empiezas, no dejas el moquero hasta que lo llenas.
¡Hep! ¡Salud!
El brasero es lo de menos a estas horas pero con la entrada de la noche se van adormeciendo las cabras de las piernas que solo se alborotan cuando alguien pega un escarbón y del espabilón se aguanta, ya de un tirón, hasta ir a la cama. ¡Amorosas tienen que estar las sábanas!
No es conveniente soltar la navaja porque con otro cacho pan, parecido al anterior, se puede seguir haciendo el mismo oficio pero ahora con el chorizo. El mecanismo es el mismo, si bien, con lo colorao que suelta el chorizo acochándolo contra el pan y lo de la navaja al cortar las lamparillas, se va pintando el migollo para que último bocao de la merienda sea apoteósico, como merecen tales manjares. El mejor trozo del pan bien untado de grasilla y un cacho chorizo (recomiendo no dejar para el final ... (ver texto completo)
Con la cuchar, te das un calentón de los que te pone unas perlas de sudor en la nariz, pero no dejas de mirar de reojo dónde andará la navaja pa lo que viene después. Cuando terminas de hacer ruido en el fondo de la cazuelita de barro, echas mano a un buen zoco de pan, del cantero si puede ser, y pones encima, sujetándolo bien fuerte con el dedo gordo de la mano izquierda el más hermoso torresno de los del plato. Vas cortando lascas, poco a poco, y untándolas con la navaja en el pan antes de dar ... (ver texto completo)