Si se dan Isabel, pero muy poco, una vez fui a buscar rovellons con un catalán a Camprodon, encontré dos, le digo; Mira dos cucurriles! Me contesto, no, esos no los cojas.
Aparte de que el nombre le sonó a chino me di cuenta que no le tenían mucho aprecio, sus ojos solo los dedicaba al rovellons por aprecio y cultura familiar.
Llevábamos una cesta de mimbre pequeña que la llenamos con 6 ó 7 los que cogió él, yo en dos horas de andar por esas
montañas no vi ninguno, todos me parecían patarracas,
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