UNA DE ANIMALES
Érase una vez un asno que, por desgracia, se quedó sin trabajo. Era muy viejo y por lo tanto ya no podía transportar sacos de cereales al
molino, alfalfa en las carguillas, ni dar vueltas a la
noria. Su amo, optó por prescindir de sus servicios, porque ya no resultaba rentable y solo servia para
comer. Pero aunque era viejo, el asno no era tonto. Decidió irse a la ciudad, donde pensó que podrían contratarlo como músico municipal. ¡Y dicho y hecho! El asno abandonó la granja donde
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