Y me rascaré la cabeza todo lo que quiera a la fresca del adobe.
Después me tomaré unas vacaciones. En Malva que es lo más desengañao. Y lo más barato.
Y no sé por qué, si empago no tengo tiempo ni de rascarme la cabeza.
Ya estoy en la recta final, y no de las vacaciones, sino de la boda de mi hijo. Tú verás que había estado tan ricamente y ahora me estoy empezando a poner nerviosa. Te pa tí.
Felicidades a los que han cumplido años, tanto al mayor como al peque de los Alfageme.
Buenas tardes.
Que no se me olvide una alabanza (sin que sirva de precedente) a la moda. Pero a la de los shorts: ¡alabados sean los pantalones cortos, incluidos los que enseñan hasta la mejilla!
Pero llegan las tres y marcha uno pa' casa cansado y, algunos días sueltos, satisfecho.
Es lo que tienen las vacaciones: mientras unos se distraen con las maletas, las reservas, la arena y el sol, otros nos liamos con los papeles y los quehaceres.
Unos leen y no escriben, otros ni escribimos ni leemos: acabo de ver que ha habido cumpleaños y que, como uno entra sin mirar, no me he dado cuenta. Perdón y felicidades aunque sea en diferido.
Voy al tajo, que pasa por aquí cerquita.
El caso es consumir a uno.
Y consumimos también zumos y tostadas a la hora del desayuno. Y fruta, mucha fruta.
Y seguimos consumiendo octavos y vamos a por los cuartos.
Y poco a poco vamos consumiendo las vacaciones de unos y la espera por ellas de otros.