Mi madre y mi tía no se preocuparon porque como faltábamos las dos y éramos buenas piezas pensaban que estaríamos castigadas. Pero viendo lo avanzada de la hora y tras haberse asomado a la cochera varias veces, (no nos veía porque estábamos tumbadas) mi madre mandó a mi hermano Luis a la escuela a ver qué pasaba. Mi hermano en vez de ir a derecho por el puente de la Plazuela, fué rodeando un poco por las piedras de Ezequiela y allí nos encontró a las dos empapadas y tiradas en las piedras.
¿Pero qué estáis haciendo aquí? Anda marchar pa casa ¡payasas! que hoy os va a caer una buena. Y efectivamente, cuando llegamos nos cayó una buena.
¿Pero qué estáis haciendo aquí? Anda marchar pa casa ¡payasas! que hoy os va a caer una buena. Y efectivamente, cuando llegamos nos cayó una buena.