MALVA: Pues dicho y hecho, al salir de la escuela, con nuestros...

Pues dicho y hecho, al salir de la escuela, con nuestros barquitos, nos pusimos yo en una piedra de las de Ezequiela, tumbada boca abajo para no perder el equilibrio y Manoly en las de más abajo del vadén, en cuclillas dispuesta para recoger el barquito cuando pasara. Nos turnábamos. Cuando ella cogía el barquito venía y yo bajaba, y así sucesivamente. Tan concentradas estábamos, y tan ricamente, que no nos dimos cuenta de que el tiempo pasaba y ýa casi era la hora de volver a la escuela otra vez.