MALVA: Por detrás de Luis, Miguel empezó a tocar, disimuladamente,...

Por detrás de Luis, Miguel empezó a tocar, disimuladamente, a Esteban. Una vez le tocaba el costado, otra los riñones, bajando, poco a poco, hasta el culo. A pesar de que miraba una y otra vez, Esteban no caía quién era el que le metía mano.
Cuando la cosa fue a mayores y Miguel trató de meterle la mano por dentro del pantalón, se levantó Esteban, harto ya de tanto sobeteo y le dijo a Luis, que había aguantado, a duras penas, la risa:
- ¡Vámonos p’a fuera, que aquí no hay más que putas y maricones!

MORALEJA:
Quod Malva non dat, Salmántica non praestat.

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