Y las tajadas del segundo día (o de marido no veas), el patacón, los coscarones. ¿No os tocó ir a repartir el hígado y la sangre, con el hígado blanco (o bofe, pero que, para los que no lo sepan o no lo recuerden, eran los pulmones), tapados con un poco de rede. ¡Ah! Y para Sagrario y Paulino, la pajarilla.