El encuentro en la finca de Jmg, sin planificación alguna, resultó de lo más agradable,; el anfitrión estuvo insuperable, el cocinero superiorón y el resto de lo más majos. Nos acordamos de todos los ausentes, pero eso si, a la mayoría, por no decir a todos, los pusimos de hoja perejil. (es broma, claro)