MALVA: CRÓNICAS DE UN PUEBLO...

CRÓNICAS DE UN PUEBLO

Cuando empezábamos a salir de fiesta los domingos, lo menos el noventa por ciento de nosotros no lo hacíamos, ni por amor ni por sexo, lo hacíamos por gastar, en vino o en algún cubata, los cuarenta duros que nos daban de propina. Antes de ponernos a hacer dedo ocupando toda la cuneta que va desde el empalme hasta la caseta de Laureano, para ver si alguien nos llevaba a Toro, echábamos, primero, unas manos al julepe o la negra, por si, con una buena tarde, le rimplabas el dinero a los demás y te hacías el amo. Aunque no era poco si los mayores, Jmg, Andrés, Toño el Rácano o Luisito, con dinero de sobra que cubriera apuestas, aparecieran por la sombra de la casta de David, y nos lo llevaran a alguno de nosotros.