Iban mis dos hermanos, montados en sendos burros, de chavales, por un camino. De frente venía Jerónimo, con su padre que en pas descanse, caminando. El saludo por parte de Jerónimo a mis hermanos fué: ¿Ande váis los cuatro?, a lo que mi hermano Luis contestó rápidamente: A por paja pa los cinco. A lo que el padre de Jerónimo replicó: ¡pa que vuelvas otra vez fato!