MALVA: Tanto a Carlos Alberto como a nosotros, nos iba entrando...

Tanto a Carlos Alberto como a nosotros, nos iba entrando una euforia que no temblábamos.
- ¿Cómo va a ir, este hombre, solo hasta Huelva?, ¿y si vamos contigo?
- No hacías mejor cosa, nos decía, os ganáis unos durillos cargando y descargando el camión, y luego os subo, a uno hasta Madrid y a otro hasta Salamanca.
-Venga, tira hasta Huelva, pero déjame que llame a la consigna de la estación de Auto-res, no sea que, por no ir a recogerlas, se deshagan de las maletas que facturé desde León.