Llegando a Benavente, nos pidió que le esperáramos en un bar que había en el cruce, pues tenía que acercarse a casa, a darse una ducha, coger algo para el viaje y darle el suyo a la mujer, nos imaginamos nosotros. Vimos todo el partido que la selección española empató a cero goles con la de Alemania Democrática y cuando daban la repetición de las jugadas, Carlos Alberto se presentó a recogernos como un calcetín dado la vuelta: lentillas, camiseta ajustada al pecho, pelo algo más revuelto,.. era otro