MALVA: Nosotras sorprendidas y contrariadas, soltamos la tabla...

Nosotras sorprendidas y contrariadas, soltamos la tabla tirando algunos de los dulces al suelo y echamos a correr hacia el cabañal. Entramos y nos cerramos con llave. El cabañal era largo y al otro lado del mismo estaba la otra calle. Tras saltar alguna ventana y tapia llegamos al corral del fondo. Solamente nos faltaba de saltar la última tapia hacia la libertad. Y allí en esa última tapia, escarranchadas sobre ella nos pillaron.