A propósito de dedos y de culo, me acabo de acordar de una anécdota que, aunque no sea de Malva y dé un poco de asco, me hizo reír un rato.
Una familia se iba de vacaciones a la playa. Se llevaban a la tía, una glotona de marca mayor, que la noche anterior, sin decir nada a nadie, se había zampado todo el morcón que, la familia tenía pensado llevar para el camino, por si les entraba hambre. No se sabe si con el fresco de la mañana o del torzón que se pegó la noche anterior, pero el caso es que la tía llevaba un rato de viaje, con unos retortijones que pa qué las prisas. Hasta que, en uno de ellos, no sujetó bien el esfínter, y se le marchó una miaja de aquello colorao que se había zampao por la noche.
Una familia se iba de vacaciones a la playa. Se llevaban a la tía, una glotona de marca mayor, que la noche anterior, sin decir nada a nadie, se había zampado todo el morcón que, la familia tenía pensado llevar para el camino, por si les entraba hambre. No se sabe si con el fresco de la mañana o del torzón que se pegó la noche anterior, pero el caso es que la tía llevaba un rato de viaje, con unos retortijones que pa qué las prisas. Hasta que, en uno de ellos, no sujetó bien el esfínter, y se le marchó una miaja de aquello colorao que se había zampao por la noche.