MALVA: ..........

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Viendo que no podían salir, comenzaron a subir mecánicamente casi sin saber por qué, por las escaleras hacia la torre en espadaña, en definitiva era el único medio de comunicación que podrían tener con el exterior.

Mientras subían, pensaron en tocar las campanas, no había otra solución; una vez arriba la chica de Malva, que vivía en Zamora cerca de un centro comercial, se fijó en las sogas que colgaban de las campanas hacia abajo, estas sogas se dejaban enganchadas a las campanas para poder tocarlas desde abajo, si se subía arriba para tocar, se desenganchaban de las campanas y se enganchaban a unos clavos que había, para tal efecto, les dijo, no hay que tocarlas, tengo una idea......