Una noche de esas de verano, hacía calor, estabamos tomando unas cervezas en vasos de tubo a la puerta del bar El Molino, en esto que Miguel siente la imperiosa necesidad de evacuar sus aguas menores, da media vuelta a la calle que sube a la ermita que estaba un poco a obscuras y después de beber casi toda su cerveza, rellena el vaso meando en él, vuelve al grupo haciéndose el despistado, y de pronto le dice a Fede, sujétame el vaso de cerveza un momento que voy a mear - ¡pero no me la bebas toda!