MALVA: Cuando, a los cinco minutos les dejó la risa, me explicaron...

Cuando, a los cinco minutos les dejó la risa, me explicaron que Miguel, pensó que yo le seguía, al salir del bar, cuando resulta que mientras yo recogía el macuto, se metió por medio aquel vasco descomunal, al que Miguel le soltó al oido, creyendo que era yo:
-"Cagüen Dios, solo hace falta que llueva".