Cuando nos veíamos mal, echábamos mano de algún amigo o pariente que viviera por la zona y le pedíamos que nos arrimaran algo p'al sustento. En este caso le tocó a mi prima Marije, la hermana de GA. Quedamos con ella en las Siete Calles para que nos "prestara" mil pelas (de las de entonces) pues con tanto garito para el chiquiteo, no podíamos resistir la tentación de tomarnos algo.