El camarero ya no pudo contestar, sin contener la risa, retirando la vianda, volviendo al poco tiempo con una ración de percebes sin estrenar, esta vez de gama alta se supone.
Lo extraño del asunto, es que por un lado el restaurante les cobró la ración y todo lo que tomaran, sin ni siquiera una disculpa, y por otro lado, que A con el resto de los comensales pagaran y se fueran unos de rositas, los del restaurante y ellos, los comensales, como si no hubiera pasado nada.
No quiero ni pensar si esto le ocurre, a P unos años después o en compañía de otros comensales máxime e inclusive si son de Malva.
Lo extraño del asunto, es que por un lado el restaurante les cobró la ración y todo lo que tomaran, sin ni siquiera una disculpa, y por otro lado, que A con el resto de los comensales pagaran y se fueran unos de rositas, los del restaurante y ellos, los comensales, como si no hubiera pasado nada.
No quiero ni pensar si esto le ocurre, a P unos años después o en compañía de otros comensales máxime e inclusive si son de Malva.