Y es que eso es mu fuerte. Que sin comerlo, ni beberlo, ni olerlo en este caso, te digan una cosa así, en la biblioteca de la Universidad de Salamanca, es pa ponerse a mear y no echar gota. Se conoce que, cuando Piorno salía a fumar el cigarro, a alguien se le aflojó el culo y se le marchó una especie de huevo podrido, pero como iba con sordina, no se pudo localizar al pollo que lo soltó, y todo el mundo se lo atribuyó al que huía, al pobre Piorno, cuando en realidad el padre del cuesco fue El Peseto, como, más tarde, se aclaró y ahora se escritura.