Cuando acabó el cigarro y volvió a entrar, notó que algunos de los que estaban en la biblioteca le miraban y hacían comentarios entre ellos. Claramente aludían a Piorno, pero él pensaba que sería por el ruido de la silla o de la puerta al entrar y salir, por el vicio del cigarro.
En esto que, después de calmarse los bisbiseos, un desconocido le toca en la espalda y le dice, en voz baja:
- "Oye tú, me parece muy bien que te hayas llevado todo el mérito, pero ese pedo, era mío."
En esto que, después de calmarse los bisbiseos, un desconocido le toca en la espalda y le dice, en voz baja:
- "Oye tú, me parece muy bien que te hayas llevado todo el mérito, pero ese pedo, era mío."