Pa terminar de hacer hambre, nos quedaba por ver, a la una, la exhibición de aves rapaces, que había a la entrada de la cafetería, y, para eso, todavía faltaba, lo menos, un cuarto de hora o más, así que dijimos:
- "Vamos hasta aquella cabaña de allí, a ver qué bichos hay."
- "Vamos hasta aquella cabaña de allí, a ver qué bichos hay."