En ese lapso proliferan los semanarios galantes y las novelitas licenciosas (Paquita se pone nerviosa, Lilly y los plátanos, Currito el ansioso, El delantero centro de Pili), que siguieron al revolucionario fenómeno de la postal erótica llamado "cartomanía", estampas de contenido erótico (a veces secuenciadas) que se distribuían por correo postal, en quioscos o mediante la venta ambulante.