MALVA: Ahí va un viejo chiste financiero, que en cada plaza...

Ahí va un viejo chiste financiero, que en cada plaza adjudican al banquero de turno.

Todos los días D. Gilito entraba a su Banco por la puerta principal, en la que siempre estaba el mismo mendigo. Todos los días éste le saludaba con un: una limosnita, por el amor de Dios. D. Gilito pasaba de largo. Y así día tras día, se repetía como un mantra: una limosnita, por el amor de Dios. Y todos los días D. Gilito lo obviaba. Hasta que un día la frase cambió: una limosnita, por el amor de Dios y la Virgen María. D. Gilito se sacó unos billetes del bolsillo y se los dio al sorprendido hombre, que no acababa de encontrar una explicación a su éxito. D. Gilito se lo aclaró: con dos avalistas si.