Por preguntar por los cachivaches de las fotos, me han recordado una anécdota de cuando un compañero iba a la escuela, en Cáceres, hace cincuenta años.
Estaban en clase de literatura, tratando el tema de la métrica y, en general, de la poesía. Todos los muchachos tenían que traer de casa unos versos y leerlos en clase, según les había mandado el maestro, Fray Antonio Corredor.
Estaban en clase de literatura, tratando el tema de la métrica y, en general, de la poesía. Todos los muchachos tenían que traer de casa unos versos y leerlos en clase, según les había mandado el maestro, Fray Antonio Corredor.