Un romano, un celta y un mastieno, van en camino a la prisión.
A cada uno le permiten llevar un objeto consigo para ayudarles a ocupar su
tiempo mientras están encarcelados.
De camino a la prision, uno le pregunta a otro: "Oye, ¿tú quetrajiste?"
El celta saca una caja de pinturas y dice que piensa pintar todo lo que pueda.
Entonces le pregunta al mastieno: " ¿Tú que trajiste?"
El prisionero mastieno saca un mazo de cartas y dice: "Yo traje cartas. Puedo
jugar al poker, solitario y muchos otros juegos."
El romano estaba sentado en silencio, sonriendo para sí mismo.
Los otros dos lo ven y le preguntan: "Y tú, Romano, ¿por qué estás tan
sonriente? ¿Qué trajiste?"
El Romano saca una caja de tampones y dice sonriente: "Yo traje estos."
Los otros dos se miran intrigados y preguntan, " ¿Qué puedes hacer con eso?"
El Romano se ríe satisfecho, apunta a la caja y dice:
"Bueno, según dice aquí; puedo montar a caballo, nadar, patinar..."
A cada uno le permiten llevar un objeto consigo para ayudarles a ocupar su
tiempo mientras están encarcelados.
De camino a la prision, uno le pregunta a otro: "Oye, ¿tú quetrajiste?"
El celta saca una caja de pinturas y dice que piensa pintar todo lo que pueda.
Entonces le pregunta al mastieno: " ¿Tú que trajiste?"
El prisionero mastieno saca un mazo de cartas y dice: "Yo traje cartas. Puedo
jugar al poker, solitario y muchos otros juegos."
El romano estaba sentado en silencio, sonriendo para sí mismo.
Los otros dos lo ven y le preguntan: "Y tú, Romano, ¿por qué estás tan
sonriente? ¿Qué trajiste?"
El Romano saca una caja de tampones y dice sonriente: "Yo traje estos."
Los otros dos se miran intrigados y preguntan, " ¿Qué puedes hacer con eso?"
El Romano se ríe satisfecho, apunta a la caja y dice:
"Bueno, según dice aquí; puedo montar a caballo, nadar, patinar..."