MALVA: Los hierros del balconcillo resistieron, pero quedamos...

Los hierros del balconcillo resistieron, pero quedamos con más nervios que un filete de tercera. Para que se nos pasaran, dimos una vuelta por la cima tratando de ver lo que según decían, era el Naranco de Bulnes. Aunque, más que el Naranco, nos preocupaba cómo recuperar el apetito con tanta impresión y tanto susto.
El teleférico tenía unos horarios de bajada, pero hasta que no se llenaban un poco los vagones, no arrancaban, para aprovechar un poco más los viajes, de manera que cuando vimos que se acercaba la hora del que más convenía a nuestros drupos, fuimos entrando en el vagón hasta ver si se llenaba y nos acercábamos al plato.