Un viaje al cielo
Tres hombres llegan al cielo y los recibe San Pedro que les dice:
- Han venidos muchos muertos y por ello solo podrá ir al cielo quien halla tenido una muerte menos merecedora y los otros irán al infierno momentáneamente.
Los tres hombres, accedieron a contar sus historias.
El primero entro a la sala y comenzó a contar:
- Volvía del trabajo histérico, sabiendo que mi esposa me engañaba. Subí cauteloso las escaleras para no hacer ruidos con el ascensor. Abrí la puerta de mi casa enfurecido y allí estaba ella: recostada desnuda en el suelo, agitada. Comencé a revisar cada rincón sin encontrar nada. Iba a rendirme cuando escuche por detrás de la ventana de mi cuarto un leve golpe y allí supuse que estaba. Tome un palo de béisbol y le golpee en la cabeza fuertemente. Luego, al ver que no se había caído arrastre con todas mis fuerzas un mueble bar y se lo tire. Por desgracia me enganche y caí de un octavo piso provocando mi muerte.
San Pedro condujo al hombre hacia la salida y llamo al próximo:
- Bueno, yo trabajaba como limpiador de ventanas noblemente, cuando una cuerda se soltó y casi caigo. En ese momento toque en la ventana de alguna familia para que me ayudasen, pero un hombre enfurecido con un bate de béisbol golpeo mi cabeza. Por suerte pude agarrarme de un cable, pero nuevamente aquel hombre me arrojo un mueble bar, mostrándome mis últimos segundos de vida.
El último se acerco solo a San Pedro:
-Yo me encontraba en un momento de placer, cuando sentí ruidos en la puerta y corrí a esconderme dentro de un mueble bar......
Tres hombres llegan al cielo y los recibe San Pedro que les dice:
- Han venidos muchos muertos y por ello solo podrá ir al cielo quien halla tenido una muerte menos merecedora y los otros irán al infierno momentáneamente.
Los tres hombres, accedieron a contar sus historias.
El primero entro a la sala y comenzó a contar:
- Volvía del trabajo histérico, sabiendo que mi esposa me engañaba. Subí cauteloso las escaleras para no hacer ruidos con el ascensor. Abrí la puerta de mi casa enfurecido y allí estaba ella: recostada desnuda en el suelo, agitada. Comencé a revisar cada rincón sin encontrar nada. Iba a rendirme cuando escuche por detrás de la ventana de mi cuarto un leve golpe y allí supuse que estaba. Tome un palo de béisbol y le golpee en la cabeza fuertemente. Luego, al ver que no se había caído arrastre con todas mis fuerzas un mueble bar y se lo tire. Por desgracia me enganche y caí de un octavo piso provocando mi muerte.
San Pedro condujo al hombre hacia la salida y llamo al próximo:
- Bueno, yo trabajaba como limpiador de ventanas noblemente, cuando una cuerda se soltó y casi caigo. En ese momento toque en la ventana de alguna familia para que me ayudasen, pero un hombre enfurecido con un bate de béisbol golpeo mi cabeza. Por suerte pude agarrarme de un cable, pero nuevamente aquel hombre me arrojo un mueble bar, mostrándome mis últimos segundos de vida.
El último se acerco solo a San Pedro:
-Yo me encontraba en un momento de placer, cuando sentí ruidos en la puerta y corrí a esconderme dentro de un mueble bar......