Se conoce que un día perdió la partida y le toco arrimarse a la barra, a pagar las consumiciones.
Fede sacó de su bolsillo pequeño el billete de veinte duros, doblado como siempre, lo menos en veinte pliegues y empezó a desdoblarlo.
Fede sacó de su bolsillo pequeño el billete de veinte duros, doblado como siempre, lo menos en veinte pliegues y empezó a desdoblarlo.