Ayer vimos un extraordinario ejemplo de que, habiendo salud, hay vida. Más de 22.000 irlandeses en Polonia (anda que, vecinos son, maldita la miaja), con su país "rescatado" y bien "rescatado", con un 4-0 a sus espaldas y estaban cantando a grito pelao y disfrutando como un marrano en un charco.