El responsable y encargado de vigilar, cuidar y atender a las prostitutas era el “Padre Putas”. Este personaje era el encargado de recoger de su exilio a las prostitutas, siempre el lunes siguiente al de Pascua (Lunes de Aguas). Este día los jóvenes esperaban a la orilla del río Tormes, provistos de comida, bebida y música. La fiesta comenzaba cuando a lo lejos se divisaba la embarcación, capitaneada por el heroe local del momento, el “Padre Putas”, en una barca a rebosar de meretrices.