En toda la provincia de Salamanca se venden desde la víspera las gargantillas bendecidas, unas cintas de colores (con la imagen del santo grabada) que deben anudarse al cuello. Con ello se garantiza la ausencia de afecciones de garganta para lo que queda del invierno. La gargantilla se quita el Martes de Carnaval y se quema el Miércoles de Ceniza.