Y cuando aquello vio el que comía los altramuces, preguntó a aquel que comía las cortezas que por qué hacía aquello. Y él le dijo que había sido mucho más rico que él, y que ahora había llegado a tan gran pobreza y a tan gran hambre, que se alegraba mucho cuando hallaba aquellas cortezas que él dejaba. Y cuando esto vio el que comía los altramuces, se consoló, pues entendió que otro había más pobre que él. Y con este consuelo, esforzóse y ayudóle Dios y buscó manera cómo saliese de aquella pobreza, y salió de ella y pronto le fue muy bien.
Y vos, señor conde Lucanor, debéis saber que el mundo es así, que ningún hombre puede tener cumplidamente todas las cosas. Si alguna vez os faltan dineros y estáis en algún apuro, no desmayéis por ello, y creed por cierto que otros más honrados y más ricos que vos están tan apurados, que se tendrían por pagados si pudiesen dar a sus gentes, incluso mucho menos de cuanto vos les dais a las vuestras
Y vos, señor conde Lucanor, debéis saber que el mundo es así, que ningún hombre puede tener cumplidamente todas las cosas. Si alguna vez os faltan dineros y estáis en algún apuro, no desmayéis por ello, y creed por cierto que otros más honrados y más ricos que vos están tan apurados, que se tendrían por pagados si pudiesen dar a sus gentes, incluso mucho menos de cuanto vos les dais a las vuestras