MALVA: Pegando a la raya entre Castilla y León y Extremadura...

Pegando a la raya entre Castilla y León y Extremadura hay un río con un nombre bien bonito: el río Cuerpo de Hombre. Seguramente se lo deba a algún pobre desgraciado cuyos huesos terminaron en él.
Antes de abrir la Autoría de la Plata, se cruzaba, por el medio de Béjar, a través de un puente antiguo y estrecho y ahora por un viaducto de una altura descomunal, mucho más que Las Cantarillas, ¡ande va a parar!.
Ya son muchas veces las que lo he cruzado y, excepto en las ocasiones que todos suponéis, casi siempre con alegría. Aunque es cierto que, dependiendo del sentido en que lo hago, unas veces se alegra una cosa y otras veces, otra. Cuando es p’arriba se alegra el alma y cuando es p’abajo se alegra el cuerpo.
Al cruzarlo en dirección a nuestra tierra “el alma se me levanta y entonces yo me pongo a bailar” como decían los de Rumba tres. Uno va pensando en ver a los suyos, queden los que queden, y en juergas, vinos, comidas, partidas y risas.
Cuando es en dirección a nuestra casa, lo que se viene frotando las manos es el propio cuerpo de hombre (y el de la mujer) porque te vas a meter en casica con la bata guateada y las zapatillas de franela a cuadros. Va uno ciego al sofá antes de que vuelva a joderte el despertador para ir a trabajar, deseando volver a la rutina y al descanso.
En dirección a Salamanca y Zamora, llevas la cabeza llena de pájaros (sin palabras) y, a la vuelta, la traes de pájaras (sin palabros, que es más grande todavía). Derecho va uno, como los salmones, a desovar y derecho abajo, vuelves desguevao del todo. No debe ver el lector (mejor dicho, lectora) más allá de unos inocentes juegos de palabras... y de palabros, que luego sé lo que pasa.
Así que pocas veces he visto yo una frontera natural tan bien colocada y mejor bautizada que este “Cuerpo de Hombre”. Solo faltaría que por la vertiente norte tuviera un afluente que se llamara “Me está poniendo este cubata” y por la sur “Anda que bueno viniste anoche”.
En cuanto al paraje que lo rodea os diré que la ladera norte es más agreste y abunda el follaje mientras que la sur está algo más pelada y plana, se conoce que por aquello de “no me chaculles que voy jodido”.
Escrito así parece que siempre lo he cruzao en burro para que me de tiempo a pensar todas estas cosas, pero nada más lejos de la realidad. Ha sido en coche y la mitá las veces había un “gol en Lasesarre” que despertaba del sueño de subir o de la pesadilla de bajar.