Pues sí, ayer estuve en Malva una miaja. Pasamos un frío de mil demonios en el poco rato que estuvimos ahora, eso sí, con los callos, tiberios, morunos y con las lamparillas picantes que cenmos al llegar a casa, no creo que pasemos más frío. Al menos por detrás, porque con tanto colorao y tanto picante parece que está cagando uno, un manojo de cardos envuelto en unas hojas de ortigas.