MALVA: Con la cuchar, te das un calentón de los que te pone...

Con la cuchar, te das un calentón de los que te pone unas perlas de sudor en la nariz, pero no dejas de mirar de reojo dónde andará la navaja pa lo que viene después. Cuando terminas de hacer ruido en el fondo de la cazuelita de barro, echas mano a un buen zoco de pan, del cantero si puede ser, y pones encima, sujetándolo bien fuerte con el dedo gordo de la mano izquierda el más hermoso torresno de los del plato. Vas cortando lascas, poco a poco, y untándolas con la navaja en el pan antes de dar el corte definitivo, el que suelta un bocao que da gloria oler y más gloria, todavía, llevar al paladar. Lasca tras lasca, terminas dejando el cuero en pelotas (dejarlo en cueros sería una redundancia innecesaria), listo para rungarlo en cuanto te esjuagues la boca con una pinta vino. Sería mucho si fuera del porrón, pero a morro tampoco queda mal del todo.