MALVA: Luego, por la tarde, y digo en esas tardes de otoño...

Luego, por la tarde, y digo en esas tardes de otoño porque en las del invierno son otra cosa, se ve en los corrales de las casas a todas las mujericas, agachadas de forma inverosímil, avivando el cisco hasta que prende para taparlo con la ceniza hasta conseguir un brasero como un toro. Cuidao que es difícil agacharse como lo hacen las entrañables abuelicas sin que se te vaya la cabeza. Pues ellas aguantan to lo que les echen y, encima, con el tufo del brasero en la cara como cambie una miaja el aire.