Canciones al amor de la lumbre.
La otra tarde que yo tocaba el taquirari
a la ventana de mi mocita yo me asomé
y la vi que estaba allí
rezando con devoción.
“Virgencita, decía así,
que venga pronto mi amador”
La otra tarde que yo tocaba el taquirari
a la ventana de mi mocita yo me asomé
y la vi que estaba allí
rezando con devoción.
“Virgencita, decía así,
que venga pronto mi amador”