En mi casa toda la vida se comía el viernes santo, el potaje y el bacalao, y si hacía bueno, íbamos al campo a llevarle la comida a mi padre y comíamos allí todos sobre una manta.
Cuando mis hijos eran pequeños lo hacíamos también, aunque mi padre ya estaba jubilado, íbamos a la Malvasía, llevábamos el potaje y el bacalao y pasábamos allí la tarde tan ricamente.
Cuando mis hijos eran pequeños lo hacíamos también, aunque mi padre ya estaba jubilado, íbamos a la Malvasía, llevábamos el potaje y el bacalao y pasábamos allí la tarde tan ricamente.