MALVA: Eduardo Barrón González dejó en Zamora la huella de...

Eduardo Barrón González dejó en Zamora la huella de su ingenio en la obra escultórica de Viriato, que fue concebida expresamente para ser colocada en una plaza de la ciudad. Fue sin lugar a dudas uno de los grandes escultores de la segunda mitad del siglo XIX, quien en vida fue valedor de numerosos galardones y distinciones, siendo aún hoy reconocido internacionalmente por su fecundo y extraordinario trabajo con el cincel.

Hijo de un zapatero remendón, nació el 4 de abril de 1858 en Moraleja del Vino (Zamora). Su humilde familia solo le podía ofrecer un futuro incierto en la continuidad del oficio de su padre o como labrador al igual que la inmensa mayoría de los jóvenes del pueblo.