Un truco para que el pepino no amargue, me lo enseñó mi primo Paco, que de estas cosas sabe mucho. Antes de pelarlo se le cortan las puntas y se frotan en círculos por el corte, contra el pepino. Suelta una cremilla blanca, pues esa cremilla blanca, te la pasas por la cara, y te queda la piel estupenda. Y el resto del pepino lo utilizas para lo que quieras: gazpacho, ensalada, gin-tonic... etc.