El sábado estuvimos en Toro, por ver algo del carnaval, y estuvimos, como no, en el meson zamora tomando un vinico y un morro, de ése rebozado tan rico que te dan, y que empago luego se te queda la mitad entre los dientes y tienes pa un rato. Pues allí estaban al completo los hijos de D. Carlos, los cinco. Al Pepé, que estaba detráss de la barra, lo conocí enseguida, le pregunté a Javi (la parra, con perdón) que también estaba allí tomando un vino, y me dijo que sí, que era él. A los otros ni los conocía, Cuando me acerqué a ellos, al único que reconocí fué a Manolo, natural, pues era de mi panda. A Cachito, ni por asomo, porque me dijeron que era él, y a Chuchina, evidente, era la única chica.