Puede parecer poco decoroso nacer y vivir tan cerca del ojete de un marrano, pero de eso nada. Desde aquí se puede apreciar perfectamente lo bonitos que tiene los andares este animalico. Algunas veces me quita el ver ese rabo que parece un sacacorchos pero no se me escapan las miradas que le echa la gente al culete del marrano. Babean y todo. No me extraña porque… ¡anda que no hemos salvado a gente de morir de hambre! Con nuestro primo colesterol hemos dado de comer a muchos humanos. Les habremos atacañado las arterías de broza y morralla, no digo que no, pero tampoco es para que, esos señores con batas blancas, se pongan así con nosotros ¡hombre! Además, si no saben aguantar una broma, pues que se vayan del pueblo, como decía Gila. Seguro que no va a haber transaminasas y eosinófilos peores que nosotros. Lo que pasa es que no han mirado bien y nos quieren hacer cargar con las culpas de todo. ¡No te jode! ¿De qué, hombre, de qué?.