MALVA: Ahora, lo que de verdad me pondría los pelos de punta...

Ahora, lo que de verdad me pondría los pelos de punta sería, de no terminar en una sartenada de chichas, pasar a los anales. Quiero decir a una tripa lo mismo anal que del ciego, pero entripado. Y eso que huelen que corrompen cuando las están lavando las mujeres y cuando las sacan del caldero de agua caliente y las ponen en el embudo de la máquina, esperando que el huso nos embuta y el atadero nos apriete antes de colgarnos en el sobrao. A más de un triglicérido se le han caído las lágrimas de verse decorando los machones. “Se me ha metido una miaja pimentón en el ojo” dicen tratando de disimular la incontenible emoción. Y no te digo nada si te cuelgan de la viga del cerral dentro de la tripa del ciego. Eso ya es para ponerte a mear y no echar gota.