MALVA: Tardaron tres horas en iniciar la marcha. Fueron bajando...

Tardaron tres horas en iniciar la marcha. Fueron bajando las maletas al coche, los paquetes, la comida - que olía a gloria - y los envoltorios del ultimo momento. Yo necesitaba correr de arriba abajo por la escalera pero me aguanté. Cuando fueron a cerrar la puerta, eché de menos mi manta. Entré en su busca; me senté sobre ella; pero el me llamó muy enfadado. - " ¡Drake, venga!" -, y no tuve mas remedio que seguirlo. Mientras bajaba, caí en la cuenta de que, en el lugar al que fuéramos, habría otra manta. Ellos siempre tienen razón. Los tres mayores, mi pequeña, su hermano y yo. Era difícil caber en aquel coche, tan cargado de bultos; pero estábamos bien, tan apretados todos.
Yo me acurruqué en la parte de atrás, bajo los pies de los niños. La madre de él se sentó en un extremo, que suele ser su sitio, y todavía no se le habían olvidado las voces de ella, porque no decía nada, solo miraba las calles y la luz, que era muy fuerte, a través del cristal. Los niños se peleaban con cualquier pretexto esta mañana, seguían muy nerviosos. Yo sufrí sus patadas con tranquilidad, porque sabía que no iban a durar y porque era el principio de las vacaciones.
Cuando de pronto, el niño le dio un coscorrón a mi pequeña, yo le lamí en cambio las piernas con cariño, pero ella me dio un manotazo, como si la culpa hubiera sido mía. La miré para ver si sus ojos me decían lo contrario.