MALVA: CANCIÓN DE REYES...

CANCIÓN DE REYES

Nació Dios en un portal
de todos desamparado
por revelación del cielo
lo supon los Reyes Magos
De venirle a ver
luego dispusieron
que por una estrella
al niño Dios vieron.
Se despiden de su patria
y empiezan a caminar
por ver si logran la dicha
del Rey que van a buscar.
Por valles y sierras
sin temer al hielo
caminan los Reyes
con un vivo anhelo.
Sin saber unos de otros
en el camino se encuentran
y dicen que van guiados
por una luciente estrella.
¡Que viva, que viva,
que reine, que reine
el Verbo Encarnado
y el Rey de los Reyes!
Luego que entraron los Reyes
en tierra de promisión
la estrella que les guiaba
al punto se les perdió.
Con mucho dolor
a Dios le pedían
que les perdonaran
si culpas tenían.
Se llegaron al palacio
y Herodes con mucho anhelo
les pregunta si sabían
del Mesías verdadero.
Entre confusiones
responden aturdidos
que las profecías
todas se han cumplido.
Les decía el rey Herodes
desearía saber
si el Niño Dios ha nacido
para irle también a ver.
Herodes les dio una guía
para poder caminar
por ver si logran la dicha
del Rey que van a buscar.
La estrella luciente
al punto la vieron
y la guía a Herodes
se la devolvieron.
Con mucha soberbia Herodes
dijo yo no he de quedar
niño que no me las pague
que a todos he de matar.
Estos reyecitos
por su bienvenida
les he de quitar
a todos la vida.
Luego se quedaron solos
más tristes que el verde lirio
y la estrella les decía
no temáis ningún peligro.
Que el Rey que buscáis
le tendréis que ver
antes de que venga
el amanecer.
Luego vieron un portal
y a uno solo han enviado
y al ver la iluminación
atónitos se quedaron.
María oyó un ruido
lo guardó al instante
porque no le roben
a su tierno infante.
María tenéis un niño
le llegan a preguntar
María dice que sí
que no lo puede negar.
Los Reyes preguntan
que de cuanto tiempo.
Hace trece días
fue su nacimiento.
Se postraron de rodillas
y empiezan la adoración
ofrecen oro, incienso y mirra
que son tres prendas de amor.
Y porque la mirra
ofrece la espina
el oro e incienso
por ser inmenso.
Hoy es víspera de reyes
y principio de buen año
entre damas y doncellas
al Rey piden aguinaldo.
Pues y lo vengo a pedir
a vos labrador honrado
que me lo des de tus bienes
porque Dios te los ha dado.
Aquel que Dios se los da
y los sabe repartir
y aquel que bien lo reparte
es dichoso en el morir.
De noche los santos Reyes
desde el oriente vinieron
guiados por una estrella
en busca del Rey inmenso.
El Rey nacido en Belén
donde le dieron obsequio
y también le presentaron
el oro, mirra e incienso.
Estando en estas palabras
la Virgen con sus amigos
y el glorioso San José
le presentaron al Niño.
Envuelto en pobres pañales
y en un pesebre metido
con el aliento del buey
a su cuerpo daba abrigo.
Si queréis dar una buena
de manjares exquisitos
un pan lleno de sustancia
hecho de un virginal trigo.
Y a la vez se estima mucho
la prenda del corderillo
y por esta dicha nueva
los aguinaldos pedimos.
Pues muy bien lo merecemos
estos mozos que venimos
y por esta dicha nueva
los aguinaldo pedimos.
Los pastores que habitaban
en los campos de Belén
vieron a la media noche
la luna resplandecer.
Echemos la redencilla
por encima San Bernardo
que salga el señor alcalde
a darnos el aguinaldo.
Aguinaldo tiene un diente
y la muerte tiene dos
si me da usted el aguinaldo
buena muerte le dé Dios.